lunes, 7 de diciembre de 2009

Él

El pobre niño alienta una esperanza
y ensaya, en la penumbra, la mirada
que quiere ser de ayer, y que no alcanza
una resurrección franca y amada.


El pobre niño pálido no quiere
comprender que es inútil el sonrojo
del ocaso lejano, en que se ofrece
un corazón desventurado y flojo...


Y al tibio sol se mira ya, jugando,
sin la inquietud, sin el presagio vago,
y ya siente un amor que va enjugando
el llanto y la congoja de su estrago.


Un "sin embargo" sus silencios junta
para dejarlo inmóvil y pensando
sin contestar aquello que pregunta:
¿Hasta cuándo?
¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo?, se repite.


Y las noches ajenas y los días
esparcen la ceniza que derrite
la nieve intacta de sus alegrías...
¿Hasta cuándo?, ¿un minuto o una vida?


No contesta el Amor y el Dolor calla,
y el pobre niño pálido, perdida
la esperanza, ni persigue ni ensaya
la luz de una mirada permitida.


Y se va trasluciendo en un desmayo
su vida, ayer de par en par abierta;
y el pobre niño pálido es un rayoque

se muere en el quicio de la puerta.

Xavier Villaurrutia

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